El marketing aromático ha ido demostrando en los últimos años que los olores permiten establecer vínculos muy rápidos con las marcas y hacerlo además muy rápido. Los consumidores conectan con ellos a una velocidad que otros elementos no logran igualar y lo hacen además de un modo completamente subconsciente y que muchas veces nos llevan a comprar.

La relación entre olores, productos, marcas es a veces muy fuerte y muy sólida, tanto que nos hace recuperar rápidamente el nombre de la marca en cuestión. Quien haya paseado por una calle de tiendas y haya logrado oler antes de ver una tienda comprenderá muy bien de que se habla. No se necesita ver la tienda para saber que está ahí. La fragancia de la tienda es tan fuerte y tan identificable que, si se compra una pieza de ropa ahí, es bastante probable que siga oliendo cuando esté en casa.

Lograr establecer ese vínculo es por tanto muy importante, pero también lo es protegerlo. Por eso las marcas buscan convertir sus olores en algo que no puede ser aprovechado por otros y que debe ser protegido. Pero convertir un olor en marca registrada no es sencillo. En el caso estadounidense, las marcas pueden registrar olores pero tienen que demostrar que el olor no es algo operativo. Es decir, tienen que demostrar que las cosas no huelen así por que es necesario que huelan así sino porque es una seña de la identidad del producto.

Como explica un experto en propiedad intelectual a The Washington Post, las leyes hacen que demostrar que se cuenta con un «olor distintivo» es «relativamente difícil». Para lograr la marca registrada hay que demostrar que la fragancia funciona de «forma sustancial». Demostrar que un logo identifica visualmente a una marca es, en comparación, fácil, mucho más de lo que es demostrar que lo hace un olor.

En España, el proceso de registrar un olor se puso en marcha hasta que entro en vigor un Reglamento de Marca de la Unión Europea en 2015. Las normas eran similares a las estadounidenses. El olor no podía ser simplemente el que generaba el producto de forma natural. En Europa ya son olores registrados el de césped recién cortado aplicado a pelotas de tenis o el que recuerda a las rosas aplicado a neumáticos.

FUENTE: Puromarketing.com

Author Mind & Sense

Somos una empresa de marketing sensorial. Nos dedicamos a crear experiencias de compra para tiendas, boutiques restaurantes y otros puntos de venta a través de la música e instalación de equipos de audio, digital signage y aroma.

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