Puede que hace unos años el marketing olfativo fuera una especie de gran novedad, de novedoso invento en el que pocos o nadie habá pensado antes. Las tiendas estaban descubriendo por qué era importante tener una huella olfativa y lo que hacia que los consumidores no solo las reconociesen en medio de las calles  y espacios comerciales, sino también que los empujaba a sentir ciertas emociones en relación a las tiendas y sus productos e incluso directamente a comprar ciertas cosas.

Por ejemplo, los supermercados descubrieron el valor de olor del pan y cómo impactaba en el carrito de compra. Si huele a pan mientras se va hacer la compra, es mucho más probable que no solo se compren productos asociados al mismo (por ejemplo, jamón para hacerse un bocadillo) pero también más productos de alimentación por que se sentirá que se tiene más hambre.

El marketing olfativo se convirtió en un arma ponderosa pero, al mismo tiempo también, en una muy popular. En los centros comerciales estadounidenses, por ejemplo, se empezó a negociar el alcance que podría tener una fragancia de tienda, ya que los olores competían unos con otros.

Por ello, no sorprende descubrir cómo los últimos movimientos de las compañías es están llevando al marketing olfativo más de lo genérico a lo personal. Los aromas se emplean para que los consumidores sientan cosas, o se “introduzcan” en la campaña o el mensajes que las empresas están intentando transmitir. La compañías de perfumería-cosmética  y la industria de lujo están empezando a lanzar acciones ya en este sentido, en las que el acceso a la aroma de marca y el mensaje que transmite es mucho más personal y mucho más experiencial.

FUENTE: puromarketing.com

Author Mind & Sense

Somos una empresa de marketing sensorial. Nos dedicamos a crear experiencias de compra para tiendas, boutiques restaurantes y otros puntos de venta a través de la música e instalación de equipos de audio, digital signage y aroma.

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